La primera mención de las lentes de contacto (LDC) data de 1508 con Leonardo da Vinci, quien ideó neutralizar las irregularidades corneales del ojo mediante un recipiente cóncavo regular lleno de agua.  Descartes (1836) ya diseñó la primera lente de contacto sin apoyo en el ojo y con un menisco de agua interpuesto. “Si uno aplicase sobre el ojo un tubo lleno de agua, en cuyo extremo hay un vidrio en forma exactamente igual a la piel (córnea),  no existiría refracción alguna a la entrada del ojo”.

A finales del siglo XIX, Fick (Zurich, 1888) fabricó una prótesis a la que llamó “Cristal de contacto”, que tenía la finalidad de corregir errores refractivos.

Hasta los años 50 las lentes de contacto se fabricaban con materiales rígidos permeables a los gases (RPG). En 1952 se empezaron a fabricar “lentes de contacto blandas” con un material diferente al anterior.

Actualmente continúa la evolución en el campo de las lentes de contacto, con un amplio espectro de materiales modernos, entre ellos el hidrogel de silicona.

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